sábado, 24 de abril de 2010

¿Conocés ésta historia?

Verdaderamente interesante!!!!

En cada fiesta patria argentina se escucha la Marcha de San Lorenzo:"Febo asoma, ya sus rayos iluminan el histórico convento....etc."
Ya sea a través de una grabación, entonada por los asistentes o tocada por una banda militar, varias veces por año disfrutamos de la querida Marcha, una tonada de neto corte marcial, alegre y pegadiza a la vez que heroica y épica, que logra el difícil objetivo de despertar en los asistentes sentimientos de patriotismo.

Si alguien nos preguntara qué sabemos de la Marcha de San Lorenzo nos vendrían a la mente los siguientes preconceptos:

1) Debe haberla compuesto algún ilustre maestro musical argentino, seguramente de estirpe patricia

2) Debe tratarse de una marcha imaginada en homenaje al Gral San Martín

3) Desde su creación debe tener esa letra acorde a la gran batalla

4) La habrán creado por encargo del gobierno nacional

5) Con el correr de los años, el autor habrá alcanzado el reconocimiento y distinción acordes a su obra patríotica

6) Se debe utilizar solamente en Argentina y con el fin de ensalzar la gesta Sanmartiniana

Esa breve descripción alcanzaría para sintetizarlo que la mayoría creemos saber o pensamos acerca de la Marcha de San Lorenzo.

Pero estaríamos enormemente equivocados


Su autor, Cayetano Alberto Silva (foto), era uruguayo, nacido el 7 de Agosto de 1868 en Maldonado. Hijo de Natalia Silva, una esclava de la familia que le dio el apellido. Estudió música, integró una banda en Montevideo y en 1889 viajó a Buenos Aires, donde incursionó en el Teatro Colón. Se trasladó luego a Rosario, donde fue nombrado maestro de la banda del Regimiento 7 de Infantería. En 1898, al ser contratado por la Sociedad Italiana de Venado Tuerno, se muda con su familia a esa ciudad, donde funda un centro lírico. Enseña música y crea la "Rondalla"con la que actúa en el Carnaval de 1900.
Escribió música para las obras teatrales Canillita y Cédulas de San Juan de su compatriota y amigo Florencio Sánchez (dramaturgo y periodista uruguayo), así como otras marchas militares: Curupaytí, San Genaro (en homenaje a este pueblo de Santa Fe), Río Negro, 22 de Julio y Tuyutí.

La partitura musical que después conoceríamos como Marcha de San Lorenzo, fue compuesta por Silva para dedicársela al Coronel Pablo Ricchieri, Ministro de Guerra de la Nación, en ese entonces y modernizador del Ejército Argentino..... El Ministro agradeció el homenaje pero le pidió que le cambiara el título por Combate de San Lorenzo, lugar donde él había nacido y escenario de la contienda que el General San Martín llevó a cabo en territorio argentino.
Fue estrenada oficialmente en 1902 (sin letra) en las cercanías del histórico Convento San Carlos donde se gestó la batalla de San Lorenzo. Ese día fue designada Marcha Oficial del Ejército Argentino. Asistieron el presidente de la nación Julio A. Roca y el Ministro Ricchieri. En 1907, su vecino y amigo de Venado Tuerto, Carlos Javier Benielli, le agregaría la letra que luego sería adaptada por las escuelas. Además, también escribió las letras de Curupaytí y Tuyutí.

Años después, acosado por la pobreza, Cayetano Silva vendería los derechos de la marcha a un editor de Buenos Aires en $50 de esa época. Una suma insignificante.

La marcha se hizo famosa (en Europa se considera una de las cinco mejores partituras militares de la historia) y estuvo presente en momentos históricos fundamentales:

_ El gobierno inglés solicitó autorización a nuestro país y fue ejecutada el 22 de Junio de 1911 durante la coronación del Rey Jorge V

_ Se ejecuta, habitualmente, en los cambios de guardia del palacio de Buckingham, modalidad que estuvo suspendida, únicamente, durante el conflicto de las islas del sur

_ Fue incorporada al repertorio de bandas militares de Uruguay, Brasil y Polonia, entre otras

_ Fue usada como música incidental en algunas películas (Rescatando al Soldado Ryan, por ejemplo)

_ El Ejército Argentino, en la época previa al Nazismo, le regaló la Marcha de San Lorenzo al Ejército Alemán como muestra de amistad y a cambio éste nos obsequió la marcha "Alten Kameraden" (Viejos Camaradas) que hemos escuchado en numerosas ocasiones en nuestras fiestas patrias

_ Durante la Segunda Guerra Mundial, la Marcha de San Lorenzo fue tocada por los alemanes en París cuando entraron por el Arco del Triunfo de esa ciudad

_ A manera de desagravio, el General Dwight Einsenhower también la hizo ejecutar cuando el ejército aliado entró en París para liberarla

Cayetano Silva fue también empleado en la banda policial. Tras serios problemas de salud, falleció en Rosario, el 18 de Enero de 1920. Por ser de raza negra, la policía de Santa Fe le negó sepultura en el Panteón Policial y fue sepultado sin nombre. Recién en 1997, sus restos fueron trasladados al Cementerio Municipal de Venado Tuerto

lunes, 19 de abril de 2010

viernes, 16 de abril de 2010

Análisis del corto de Santiago Álvarez: Now (1964)

Lo que se puede observar en este cortometraje es claramente la gran discriminación racial que había en los Estados Unidos a mediados de la década de 1960. Los blancos reprimen y abusan de su poder contra la raza negra con odio, crueldad y sin piedad, ante los negros, que solamente lo que buscan es la igualdad de sus derechos a la de los blancos. Algunas de las imágenes que reflejan este horroroso acto son, por ejemplo, policías deteniendo y golpeando a personas de color sin motivo aparente, el Ku Klux Klan (movimiento terrorista secreto creada en los estados sureños de los Estados Unidos. Su principal objetivo era eliminar a los negros para que no obtuvieran la igualdad de los derechos) y la imágen, a mí parecer, la más importante que es la bandera estadounidense y a su lado se encuentra la bandera con la cruz esvástica, símbolo de la ideología nazi.
Muchas de las imágenes que se divisan son en primer plano (niños y gente adulta llorando, chicos heridos) que dejan lugar a la reflexión. Se encuentran algunos valores expresivos en el arte de la fotografía como, por ejemplo, la inclusión de personas (se ve en todo el rodaje), la manifestación de sentimientos (esta da lugar a los estados de ánimo) (niños llorando, heridos, etc), espontaneidad, es decir, aquellas fotos tomadas por sorpresa (la polícia cuando reprime), hay fotos de acción, o sea, aquellas en donde se realiza un movimiento brusco o rápido sobre la lente de la cámara (cuando los camarógrafos corren tomando imágenes de las tropas) y hay originalidad, especialmente aquel retrato de un hombre de color llorando y de sus ojos vidriosos salen la cabeza de Abraham Lincoln (gran luchador por los derechos de la gente negra).
Considero al trabajo de Santiago Álvarez como una fotonoticia, ya que son diferentes fotos e imágenes recopiladas que contienen por sí misma la imágen que explica la noticia.
Para finalizar, puedo asegurar que todos somos iguales ante los ojos de Dios.


miércoles, 14 de abril de 2010

El fútbol, pasión de multitudes

Esta obra fue escrita con la participación especial de Osvaldo Soriano

¿Se puede mezclar lo popular del fútbol con lo bello de la poesía? Eduardo Galeano, en el libro "Fútbol a sol y sombra", hace ese sueño realidad. En cada pequeño relato que escribe surgen infinidad de temas como la diferencia entre el hincha (hombre solitario que va a la cancha a alentar, fervorosamente, a su equipo, sufre con los protagonistas del encuentro y al realizarse un gol lo festeja con quien se encuentra a su lado) y el fanático (persona que se reúne con otras de mismas características y lucha, constantemente en el estadio, sin mirar el partido, con "los enemigos" del rival de turno). Habla del ídolo, del árbitro, del director técnico y además antes de repasar los mundiales de 1930 a 1998 incluye un marco teórico dónde ayuda a situarse en la época, entre otros casos.
Desde que este espectáculo surgió en Inglaterra en el siglo XIX y lo toma la Argentina en 1867 dejó de ser simplemente un juego y se transformó en un negocio. Este se moviliza con la compra de los jugadores, en mayoría jóvenes, en dónde el club gana suculentas ganancias. Se pierde de ver buen fútbol. Al ser carismático, automáticamente, emigra de la institución que lo vio nacer para dar rienda suelta a la ilusión de ser convocado para su selección. Muchos de ellos, al llevar encima los colores de su "patria", se olvidan de aquella promesa. Otros la siguen recordando y se esfuerzan para conseguir ese anhelado trofeo que es la copa mundial. Ellos están siempre obligados a triunfar, pero si no lo hacen nunca podrán dar la vuelta al mundo. La carrera de este es corta, ya que con 30 años uno ya es grande para platicarlo. Como indica Galeano "Los empresarios lo compran, lo venden, lo prestan; y él se deja llevar a cambio de la promesa de más fama y más dinero. Cuanto más éxito y más dinero gana, más preso está. Sometido a disciplina militar, sufre cada día el castigo de los entrenamientos feroces y se somete a los bombardeos de analgésicos y las infiltraciones de cortisona que olvidan el dolor y mienten la salud". Igual hay que recordar que el fútbol argentino no es lo mismo que el europeo. El primero da cuenta del tiempo en que el hombre realiza sus gambetas en una cancha de tierra, denominado por nosotros "potrero". El actor principal, sin lugar a dudas, es Diego Armando Maradona. Mientras tanto en Europa se estudia este deporte, por ser disciplinados.
Para que el fútbol argentino prospere tendrían que dejar a los jóvenes jugar, por lo mínimo 2 años, guiados por los más experimentados. Después de ese lapso se le está permitido venderlo. Por lo menos, uno no se aburre viendo que la pelota es maltratada por el aire. Al final el jugador es retrato por el autor como un "bailarín que danza con una pelota leve como el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin motivo, reloj, ni juez".

domingo, 28 de marzo de 2010

lunes, 22 de marzo de 2010

El Fútbol (Eduardo Galeano)

La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí. En este mundo del fin de siglo, el fútbol profesional condena lo que es inútil y es inútil lo que no es rentable. A nadie da de ganar esa locura que hace que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño con el globo y como juega el gato con el ovillo de lana: bailarín que danza con una pelota leve como el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin motivo y sin reloj y sin juez.
El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue. La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía.
Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que se sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival y al juez y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohíbida aventura de la libertad.

(Relato extraído del libro El fútbol a sol y sombra)

domingo, 21 de marzo de 2010

jueves, 14 de enero de 2010

Soliloquio del solterón (Roberto Arlt)

Me miro el dedo gordo del pie y gozo.
Gozo porque nadie me molesta. Igual que una tortuga, a la mañana, saco la cabeza debajo la caparazón de mis colchas y me digo, sabrosamente, moviendo el dedo gordo del pie: Nadie me molesta. Vivo solo, tranquilo y gordo como un archiprestre glotón.
Mi camita es honesta, de una plaza y gracias. Podría usarla sin reparo ninguno el Papa o el arzobispo.
A las ocho de la mañana entra a mi cuarto la patrona de la pensión, una señora gorda, sosegada y maternal. Me da dos palmaditas en la espalda y me pone junto al velador la taza de café con leche y pan con manteca. Mi patrona me respeta y considera. Mi patrona tiene un loro que dice: "¡Ajuá! ¿Te fuiste? Que te vaya bien" y el loro y la patrona me consuelan de que la vida sea ingrata para otros, que tienen mujer y, además de mujer, una caterva de hijos.
Soy dulcemente egoísta y no me parece mal.
Trabajo lo indispensable para vivir, sin tener que gorrear a nadie y soy pacífico, tímido y solitario. No creo en los hombres y menos en las mujeres, mas esta convicción no me impide buscar a veces el trato de ellas, porque la experiencia se afina en su roce y además no hay mujer, por mala que sea, que no nos haga indirectamente algún bien.
Me gustan las muchachitas que se ganan la vida. Son las únicas mujeres que provocan en mí un respeto extraordinario, a pesar de que no siempre son un encanto. Pero me gustan porque afirman un sentimiento de independencia, que es el sentido interior que rige mi vida.
Más me gustan todavía las mujeres que no se pintan. Las que se lavan la cara y con el cabello húmedo, salen a la calle, causando una sensación de limpieza interior y exterior que haría que uno, sin escrúpulos de ninguna clase, les besara encantado los pies.
No me gustan los chicos, sino excepcionalmente. En todo chiquillo, casi siempre se descubren fisonómicamente los rastros de las pillerías de los padres, de manera que sólo me agradan a la distancia y cuando pienso artificialmente con el pensamiento de los demás que coinciden en decir: " ¡Qué chicos, son un encanto!", aunque es mentira.
Me baño todos los días en invierno y verano. Tener el cuerpo limpio me parece que es el comienzo de la higiene mental.
Creo en el amor cuando estoy triste, cuando estoy contento miro a ciertas mujeres como si fueran mis hermanas y me agradaría tener el poder de hacerlas felices, aunque no se me oculta que tal pensamiento es un disparate, pues si es imposible que un hombre haga feliz a una sola mujer, menos todavía a todas.
He tenido varias novias y en ellas descubrí únicamente el interés de casarse, cierto es que dijeron quererme, pero luego quisieron también a otros, lo cual demuestra que la naturaleza humana es sumamente inestable, aunque sus actos quieran inspirarse en sentimientos eternos. Y por eso no me casé con ninguna.
Personas que me conocen poco dicen que soy un cínico; en verdad, soy un hombre tímido y tranquilo, que en vez de atenerse a las apariencias busca la verdad, porque la verdad puede ser la única guía del vivir honrado.
Mucha gente ha tratado de convencerme de que formara un hogar; al final descubrí que ellos serían muy felices si pudieran no tener hogar.
Soy servicial en la medida de lo posible y cuando mi egoísmo no se resiente mucho, aunque me he dado cuenta que el alma de los hombres está constituida de tal manera, que más pronto olvidan el bien que se les ha hecho que el mal que no se les causó.
Como todos los seres humanos he localizado muchas mezquindades en mí y más me agradaría no tener ninguna, mas al final me he convencido que un hombre sin defectos sería inaguantable, porque jamás le daría motivo a sus prójimos para hablar mal de él y lo único que nunca se le perdona a un hombre, es su perfección.
Hay días que me despierto con un sentimiento de dulzura floreciendo en mi corazón. Entonces me hago escrupulosamente el nudo de la corbata y salgo a la calle y miro amorosamente las curvas de las mujeres. Y doy las gracias a Dios por haber fabricado un bicho tan lindo, que con su sola presencia nos enternece los sentidos y nos hace olvidar todo lo que hemos aprendido a costa del dolor.
Si estoy de buen humor, compro un diario y me entero de lo que pasa en el mundo y siempre me convenzo de que es inútil que progrese la ciencia de los hombres si continúan manteniendo duro y agrio su corazón como era el corazón de los seres humanos hace mil años.
Al anochecer vuelvo a mi cuartujo de cenobita y mientras espero que la sirvienta (una chica muy bruta y muy irritable) ponga la mesa, "sotto voce" canturreo Una furtiva lágrima, o sino Addio del passato o Bei giorni ridenti... Y mi corazón se anega de una paz maravillosa y no me arrepiento de haber nacido.
No tengo parientes y como respeto la belleza y detesto la descomposición, me he inscripto en la sociedad de cremaciones para que el día que yo muera el fuego me consuma y quede de mí, como único rastro de mi limpio paso sobre la tierra, unas puras cenizas.

(Relato extraído del libro Aguafuertes Porteñas)