Qué hermoso que es el amor!!!!
jueves, 19 de agosto de 2010
martes, 17 de agosto de 2010
domingo, 8 de agosto de 2010
sábado, 7 de agosto de 2010
¿Tú que harías?
Di la respuesta antes de mirar
Inteligencia.....
Cuentan que, en la Edad Media, un hombre fue injustamente acusado de asesinar a una mujer.
En realidad, el verdadero autor era una persona influyente y por eso buscaron a un "chivo expiatorio" para encubrir al verdadero culpable.
El hombre fue llevado a juicio, conociendo que tendría poca oportunidad de escapar al veredicto: ¡ LA HORCA !
El juez, también cómplice, cuidó de que pareciera un juicio justo y le dijo al acusado: -"Conociendo tu fama de hombre devoto del Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente. Tu escogerás uno de ellos y será la mano de Dios la que decida tu destino".
Por supuesto, el juez corrupto había preparado dos papeles con la misma leyenda: "CULPABLE" y la pobre víctima se dio cuenta que era una trampa.
No había escapatoria.
El juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados.
¿Qué piensas que hizo?
¿Tú que harías? ¿Intentar huir? ¿Resignarte a ese fatal destino?
No sigas bajando para ver qué hizo él y piénsalo un momento.
¿Encontraste una solución?
Baja ya y mira qué es lo que hizo aquel hombre inteligente
El hombre inspiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados pensando y cuando la sala ya comenzaba a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa, escogió y agarró uno de los papeles y llevándolo a su boca, lo engulló rápidamente.
Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon airadamente: - "Pero... ¿qué hizo?... ¿y ahora?... ¿Cómo vamos a saber el veredicto?"
-"Es muy sencillo" respondió el acusado, "Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos qué decía el que yo escogí".
Con rezongos y disgustos mal disimulados, tuvieron que liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.
Moraleja
Por más difícil que se nos presente una situación, nunca dejemos de buscar la salida ni luchar hasta el último momento.
¡¡¡¡ Sé creativo!!!!!
Cuando todo parezca perdido, usa la imaginación
En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento.
Albert Einstein
Inteligencia.....
Cuentan que, en la Edad Media, un hombre fue injustamente acusado de asesinar a una mujer.
En realidad, el verdadero autor era una persona influyente y por eso buscaron a un "chivo expiatorio" para encubrir al verdadero culpable.
El hombre fue llevado a juicio, conociendo que tendría poca oportunidad de escapar al veredicto: ¡ LA HORCA !
El juez, también cómplice, cuidó de que pareciera un juicio justo y le dijo al acusado: -"Conociendo tu fama de hombre devoto del Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente. Tu escogerás uno de ellos y será la mano de Dios la que decida tu destino".
Por supuesto, el juez corrupto había preparado dos papeles con la misma leyenda: "CULPABLE" y la pobre víctima se dio cuenta que era una trampa.
No había escapatoria.
El juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados.
¿Qué piensas que hizo?
¿Tú que harías? ¿Intentar huir? ¿Resignarte a ese fatal destino?
No sigas bajando para ver qué hizo él y piénsalo un momento.
¿Encontraste una solución?
Baja ya y mira qué es lo que hizo aquel hombre inteligente
El hombre inspiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados pensando y cuando la sala ya comenzaba a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa, escogió y agarró uno de los papeles y llevándolo a su boca, lo engulló rápidamente.
Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon airadamente: - "Pero... ¿qué hizo?... ¿y ahora?... ¿Cómo vamos a saber el veredicto?"
-"Es muy sencillo" respondió el acusado, "Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos qué decía el que yo escogí".
Con rezongos y disgustos mal disimulados, tuvieron que liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.
Moraleja
Por más difícil que se nos presente una situación, nunca dejemos de buscar la salida ni luchar hasta el último momento.
¡¡¡¡ Sé creativo!!!!!
Cuando todo parezca perdido, usa la imaginación
En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento.
Albert Einstein
Etiquetas:
Acertijo,
Edad Media,
Inteligencia
miércoles, 4 de agosto de 2010
viernes, 30 de julio de 2010
Información y comercial del videojuego Virtua Fighter 2 (Sega Saturn)
Traducido al japonés (2 Bacha Faita Tsu), Virtua Fighter 2 es un juego de lucha desarrollado por Sega. Fue creado por Yu Suzuki, encabezado por la compañía AM2 y salió a la luz en 1994. Fue portado a la Sega Saturn en 1995 y Microsoft Windows en 1997. En 1996, una super deformada versión del juego, Virtua Fighter niños, llegó a galerías, saliendo para Sega Saturn en el mismo año. También fue incluido a la Mega Drive/Génesis en 1996, por el hecho de que el hardware no pudo manejar la complejidad visual de la versión arcade, fue re-hecha en 2D. Además, Virtua Fighter 2 se convirtió para la Playstatión 2 en 2004 como parte de la Sega Agnes 2500 (Japón). El Génesis/Mega Drive fue la base para relanzarlo en Playstation 2 y PSP (Playstation portable) en 2006 como parte de Sega Mega Drive Collection y en Nintendo Wii el 20 de Marzo de 2007 (Japón) y 16 de Abril 2007 (EEUU)VF2 era conocido por su increible avance en los gráficos. Se utilizó el Sega Model 2 arcade de Hardware para ejecutar el juego en 60 fotogramas por segundo con una resolución alta sin desaceleración. La versión Saturn también fue muy impresionante para su época, especialmente teniendo en cuenta el sistema en 3D.
El tamaño de la arena se podría ajustar hasta una pequeña plataforma, lo que lo hace el único juego de la serie- que no sean Virtua Fighter Remix- que podría tener el tamaño de esos ajustes. El medidor de energía física también puede ser ajustado a infinito, así, se le da la ventaja al jugador para derrotar, fácilmente, a sus oponentes. Al descubrir los jugadores estas opciones, se podían llegar a tornar como simulacros de sumo los partidos, en donde se logra la victoria al expulsar de la arena a su contrincante.
Personajes principales
Akira Yuki

Es el personaje principal de la serie Virtua Fighter. Su estilo de lucha es Bajíquán, arte marcial chino (se pronuncia "Hakkyoku-ken" en japonés). Ganó el torneo mundial de lucha Virtua Fighter 2. Akira busca la perfección y sin descanso tratará de aumentar sus técnicas. Para ello busca rivales, a fin de encontrar fallas en sus habilidades.
En el original Virtua Fighter, Akira sirve como instructor asistente en Yuki Budokan y se sabe que es de sangre caliente e impulsivo por naturaleza. También puede ser ingenuo e intemperante. Después de completar su formación bajo la tutela de su abuelo a los 23 años, se fue en una búsqueda para probar sus habilidades. Cuando se enteró del Torneo mundial de lucha, decidió a entrar y conseguir su cometido.
Akira Yuki y Jacky Bryant son socios en el videojuego Sonic & Sega All-Stars Racing
Pai Chan

Aparece en el primer Virtua Fighter. Ella es hija de Lau Chan, otro personaje en el juego. Pai Chan nació el 17 de Mayo de 1975 en Hong Kong. Es una estrella principal en las películas de acción de su país y su estilo de lucha es Mizongyi. Su pasatiempo favorito es bailar.
Sus estados de ánimo cambian tan rápido como un gato, ella puede hacer aparecer la pasión y al minuto ser fría. Siendo la única hija de Lau, Pai fue entrenada especialmente por su padre desde muy joven. En el original Virtua Fighter, sin embargo, mientras se esforzaba Lau obsesivamente con su formación, la madre de Pai trabajaba tan duro para apoyar a su familia que muere por exceso de trabajo. Su muerte devastó a Pai y lo atribuyó a Lau, quién ella juró que un día lo golpearía. Dos años más tarde, fue un éxito en la industria del cine.
Después de no poder derrotar a su padre varias veces, finalmente Pai se entera que Lau se ha convertido en enfermo y trata de encontrar a un sucesor para su escuela de artes marciales. Pai tiene como objetivo vengar a su madre y derrotar a su padre con el fin de obtener su reconocimiento como un digno sucesor y su hija.
Lau Chan
Es un cocinero chino lider y también un maestro del legendario arte marcial Koen-ken (puño del tigre). Es un hombre tranquilo, a pesar de todo tiene el aire de ingenio y habilidad visto sólo en los expertos en este arte marcial. Su aspecto frío oculta una naturaleza apacible. Logró una de las ambiciones de su vida cuando se le concedió el Gran Premio de la competencia más renombrados del mundo para los cocineros chinos. Como perfeccionista por naturaleza, entra en el Torneo mundial de lucha para alcanzar el dominio en otra embarcación, a costa de abandonar a su hija, Pai.Él es del norte de China, provincia de Shandong. Él era el luchador más fuerte y ganador del Primer Torneo Mundial (Virtua Fighter). Esto le hizo felíz. En su escuela de artes marciales fue en busca de un sucesor y el requisito es para él ganar el torneo. Después del primer torneo, se retiró a las montañas para entrenar y desarrollar nuevas técnicas para mejorar su arte marcial.
Lobo Hawkfield
Es un luchador profesional de Canadá, que apareció en el primer Virtua Fighter. Él vivió como un hombre de los bosques de las Primeras Naciones y cazador en el desierto de Canadá hasta que fue descubierto en un viaje de exploración por un promotor de lucha libre profesional. Un hombre tranquilo que ama la naturaleza, tiene su lado tierno. Está lleno de espíritu de lucha, sin embargó, provocó no estar satisfecho hasta terminar su trabajo.Él era una estrella en el área de la lucha libre profesional y defendió con éxito su título en varias ocasiones. Insatisfecho con el nivel de competencia, se retiró del ring. Entró en el Torneo mundial de lucha a conseguir rivales dignos.
Después de finalizar el torneo en segundo lugar, Lobo tiene una pesadilla recurrente acerca de que el mundo está en peligro. Este sueño fue la única razón para unirse al tercer torneo (Virtua Fighter 3). Desde que fue derrotado en el concurso, decidió ignorar el sueño y volvió a su casa. Allí, Lobo participó en innumerables torneos. Sin embargo, el mismo sueño todavía lo atormenta.
Jeffry McWild
Es un aborígen australiano y luchador libre profesional que apareció en el primer Virtua Fighter. Es el pescador más hábil de su pueblo y tiene una atractiva personalidad. Fue derrotado por un solo oponente, el gigante de ocho metros de largo, come-hombres "Satanás Shark". Ellos lucharon en varias batallas y se reunieron en la lucha final. Jeffry fue derrotado y destruido su barco, pero se las arregló para recuperarse, ya que se encontraba al borde de la muerte. Entró en el Torneo mundial de lucha con el compromiso de construir un barco nuevo y luchar con el tiburón de nuevo.Después del tercer torneo, Jeffry finalmente tiene algo de dinero para construir su embarcación. Sin embargo, con su barco completo, descubre que el "Satanás Tiburón" ha desaparecido misteriosamente. Entonces, empieza a buscar otros pescadores para encontrar el paradero de "Satanás Shark". Se le dijo el lugar donde fue visto por última vez. A pesar de que ahora tenía la ubicación del terreno de caza, todavía era capaz de encontrarlo. Cuando se entero del cuarto torneo, decide unirse con la esperanza de ganar el dinero para que pueda permitirse cazar al tiburón.
Kage-Maru
Su estilo de pelea es el Hagakure-ryu Ju-jutsu (jiu-jitsu). Nació en el pueblo de Hagakure. "Kage-Maru" es el nombre dado a los miembros del clan Hagakure que trabajan en secreto a las sombras de las sociedad. Su nacimiento se convertiría en la décima generación Kage-Maru. Su padre, le enseñó el Hagakure, como terrible técnica de combate.Un día, su madre, la Tsukikage de octava generación, fue secuestrado por J6 (judgement6). A ella le lavaron el cerebro y constantemente con mejoras cibernéticas aplicadas, se convirtió en un cyborg, inmune al sentimiento. Varios años más tarde, el pueblo de Hagakure fue atacado por ella, ahora conocido como Dural. Kage-Maru y su padre fueron a pescar, pero volvieron rápidamente al ver el pueblo en llamas. Era demasiado tarde y la aldea terminó completamente destruida. El padre de Kage-Maru cayó a consecuencia de una bala de la agrupación de misterio. Ya a la mañana siguiente, Kage-Maru salvado por el recuerdo de su padre, se puso su traje y se embarcó en un viaje a prepararse para tomar venganza de aquellos que derramaron la sangre de su padre.
Sarah Bryant
Es una universitaria de San Francisco, que apareció en el primer Virtua Fighter. De acuerdo con la historia del juego, Sarah, la hija mayor de la familia Bryant comienza a sospechar de las circunstancias que rodean el horrible accidente de su hermano Jacky en la Indianápolis 500 (carrera de autos) en 1990. Si bien durante la investigación de este accidente, un misterioso grupo llamado Sentencia 6 secuestro a Sarah y le lavó el cerebro. Fue enviada al Torneo mundial de artes marciales para matar a su hermano Jacky. Ella lucha con artes marciales como Savate, Taekwondo y Karate. Sin embargo, parece que su estilo aún tiene algunas características en posiciones de lucha como el Flamenco, etc.Desde el final del tercer torneo, Sarah ha recuperado plenamente sus recuerdos. La vida volvió a la normalidad para todos los Bryant, pero Sarah todavía sentía una punzada de incertidumbre. A pesar de que se ha recuperado, se acordó de todas las cosas malas que hizo mientras estaba bajo el control de la organización. Lo peor de todo, es que recuerda que trató de matar a su hermano Jacky. Ella también es incapaz de recordar con suficiente claridad si el deseo de matar a Jacky fue el resultado del lavado de cerebro de J6 o si era parte de sus propios deseos , todo el tiempo. Cuendo ella descubre que tiene la intención de unirse a Jacky en el cuarto torneo, opta por hacer lo mismo, de modo que ella puede derrotar a Jacky y resolver los asuntos de una vez por todas.
Jacky Bryant
Es un piloto de carreras que apareció en el primer Virtua Fighter. Su estilo de lucha es parecido al de Bruce Lee (Jeet Kune Do). El aspecto más importante en el juego de Jacky son sus combos, que pueden ser utilizados en determinadas ocasiones e inflingir daños masivos. También parece haber una actitud insolente y confiado.Es el hijo mayor de la familia Bryant, siendo Jacky el hermano mayor de Sarah. Mantiene la calma en cualquier situación. Jacky resultó gravemente herido en un accidente en 1990, Indianápolis 500 y pasó dos años en un programa de rehabilitación agotadora. Justo cuando su lesión había sanado, descubrió la existencia del grupo misterio detrás del accidente. Al mismo tiempo, se hermana Sarah desapareció. La batalla de Jacky comienza mientras perseguía la pista del grupo que tenía la llave de estos misterios.
Shun Di
Es un médico que trabaja a base de plantas procedentes de China que apareció en Virtua fighter 2. Su estilo de lucha es el Kung Fu borracho. Shun es del norte de China y considerado un sabio por muchos. Imparte clases en su sala de capacitación y había muchos estudiantes en el pasado, pero la mayoría lo han dejado por ahora. Esto se debe a su gran interés en la adopción de los estudiantes capaces de tener dificultades en el marco de la formación.Mientras bebía con sus amigos, Shun escucha con respecto al éxito de uno de los combatientes de sus estudiantes en las competiciones del torneo reciente. De repente, exclama:" Yo también quiero participar en el Torneo mundial de lucha". Una vez que Shun había mencionado su intención de pelear, él se mantuvo firme y finalmente se unió al torneo.
León Rafale
Es un estudiante de secundaria de Francia que apareció en Virtua Fighter 2. Él lucha por independizarse de su padre y utiliza el estilo de Kung Fu Mantis Religiosa.Nació en el seno de la familia Rafale, una de las más ricas de Francia. Ellos están involucrados en la industria aeronáutica (Dassault Rafale). Pero este negocio es solo una fachada para su participación en los contratos ilegales de armas a los terroristas. León ha estado practicando Kung Fu Mantis Religiosa en virtud de un instructor en el marco de gestión de la educación desde que tenía cinco años. Se resiente el control de su padre sobre su vida y durante uno de sus argumentos, su padre le propuso a León que debe que ganar el Torneo mundial de lucha como un requisito previo para liberarse de él.
Comercial
Fuentes
Texto: http://en.wikipedia.org/wiki/Virtua_Fighter_2
Fotos: http://www.taringa.net/posts/juegos/5438602/Virtua-Fighter:-Megapost.html
miércoles, 28 de julio de 2010
martes, 27 de julio de 2010
lunes, 26 de julio de 2010
La casa de Asterión (Jorge Luis Borges)
Este cuento fue publicado en el libro El Aleph, en 1949.
Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía (miedo a la gente) y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida). Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.
El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda transmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.
Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos). Pero de tantos juegos el que prefiero es el del otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volveremos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.
No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce (son infinitos) los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Esto no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce (son infinitos) los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado Sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el Sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.
Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Igonoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá que me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?
El Sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba un vestigio de sangre.
- ¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo. El Minotauro apenas se defendió
Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía (miedo a la gente) y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida). Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.
El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda transmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.
Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos). Pero de tantos juegos el que prefiero es el del otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volveremos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.
No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce (son infinitos) los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Esto no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce (son infinitos) los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado Sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el Sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.
Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Igonoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá que me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?
El Sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba un vestigio de sangre.
- ¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo. El Minotauro apenas se defendió
domingo, 25 de julio de 2010
Autobiografia (Rodolfo Walsh)
Me llaman Rodolfo Walsh. Cuando chico, ese nombre no terminaba de convencerme: pensaba que no me serviría, por ejemplo, para ser presidente de la República. Mucho después descubrí que podía pronunciarse como dos yambos aliterados (Unidad métrica compuesta por una sílaba breve, sin acento y una larga, acentuada. Así habría que leer Rodólf Fowólsh) y eso me gustó.
Nací en Choele-Choel, que quiere decir "corazón de palo". Me ha sido reprochado por varias mujeres.
Mi vocación se despertó tempranamente: a los ocho años decidí ser aviador. Por una de esas confusiones, el que la cumplió fue mi hermano. Supongo que a partir de ahí me quedé sin vocación y tuve muchos oficios. El más espectacular: limpiador de ventanas; el más humillante: lavacopas; el más burgués: comerciante de antiguedades; el más secreto: criptógrafo de Cuba.
Mi padre era mayordomo de estancia, un transculturado al que los peones mestizos de Río Negro llamaban Huelche. Tuvo tercer grado, pero sabía bolear avestruces y dejar el molde en la cancha de bochas. Su coraje físico sigue pareciéndome casi mitológico. Hablaba con los caballos. Uno lo mató, en 1947 y el otro nos dejó como única herencia. Este se llamaba "Mar Negro" y marcaba dieciséis segundos en los trescientos: mucho caballo para ese campo. Pero esta ya era zona de la desgracia, provincia de Buenos Aires.
Tengo una hermana monja y dos hijas laicas.
Mi madre vivió en medio de cosas que no amaba: el campo, la pobreza. En su implacable resistencia resultó más valerosa y durable, que mi padre. El mayor disgusto que le causo es no haber terminado mi profesorado en letras.
Mis primeros esfuerzos literarios fueron satíricos, cuartetas alusivas a maestros y celadores de sexto grado. Cuando a los diecisiete años dejé el Nacional y entré en una oficina, la inspiración seguía viva, pero había perfeccionado el método: ahora armaba sigilosos acrósticos.
La idea más perturbadora de mi adolescencia fue ese chiste idiota de Rilke: Si usted piensa que puede vivir sin escribir, no debe escribir. Mi noviazgo con una muchacha que escribía incomparablemente mejor que yo me redujo a silencio durante cinco años. Mi primer libro fueron tres novelas cortas en el género policial, del que hoy abomino. Lo hice en un mes, sin pensar en la literatura, aunque sí en la diversión y el dinero. Me callé durante cuatro años más, porque no me consideraba a la altura de nadie. Operación Masacre cambió mi vida. Haciéndola, comprendí que, además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior. Me fui a Cuba, asistí al nacimiento de un orden nuevo, contradictorio, a veces épico, a veces fastidioso. Volví, completé un nuevo silencio de seis años.
En 1964 decidí que de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía. Pero no veo en eso una determinación mística. En realidad, he sido traído y llevado por los tiempos; podría haber sido cualquier cosa, aun ahora hay momentos en que me siento disponible para cualquier aventura, para empezar de nuevo, como tantas veces.
En la hipótesis de seguir escribiendo, lo que más necesito es una cuota generosa de tiempo. Soy lento, he tardado quince años en pasar del mero nacionalismo a la izquierda; lustros en aprender a armar un cuento, a sentir la respiración de un texto; sé que me falta mucho para poder decir instantáneamente lo que quiero, en su forma óptima; pienso que la literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a través de la propia estupidez.
Nací en Choele-Choel, que quiere decir "corazón de palo". Me ha sido reprochado por varias mujeres.
Mi vocación se despertó tempranamente: a los ocho años decidí ser aviador. Por una de esas confusiones, el que la cumplió fue mi hermano. Supongo que a partir de ahí me quedé sin vocación y tuve muchos oficios. El más espectacular: limpiador de ventanas; el más humillante: lavacopas; el más burgués: comerciante de antiguedades; el más secreto: criptógrafo de Cuba.
Mi padre era mayordomo de estancia, un transculturado al que los peones mestizos de Río Negro llamaban Huelche. Tuvo tercer grado, pero sabía bolear avestruces y dejar el molde en la cancha de bochas. Su coraje físico sigue pareciéndome casi mitológico. Hablaba con los caballos. Uno lo mató, en 1947 y el otro nos dejó como única herencia. Este se llamaba "Mar Negro" y marcaba dieciséis segundos en los trescientos: mucho caballo para ese campo. Pero esta ya era zona de la desgracia, provincia de Buenos Aires.
Tengo una hermana monja y dos hijas laicas.
Mi madre vivió en medio de cosas que no amaba: el campo, la pobreza. En su implacable resistencia resultó más valerosa y durable, que mi padre. El mayor disgusto que le causo es no haber terminado mi profesorado en letras.
Mis primeros esfuerzos literarios fueron satíricos, cuartetas alusivas a maestros y celadores de sexto grado. Cuando a los diecisiete años dejé el Nacional y entré en una oficina, la inspiración seguía viva, pero había perfeccionado el método: ahora armaba sigilosos acrósticos.
La idea más perturbadora de mi adolescencia fue ese chiste idiota de Rilke: Si usted piensa que puede vivir sin escribir, no debe escribir. Mi noviazgo con una muchacha que escribía incomparablemente mejor que yo me redujo a silencio durante cinco años. Mi primer libro fueron tres novelas cortas en el género policial, del que hoy abomino. Lo hice en un mes, sin pensar en la literatura, aunque sí en la diversión y el dinero. Me callé durante cuatro años más, porque no me consideraba a la altura de nadie. Operación Masacre cambió mi vida. Haciéndola, comprendí que, además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior. Me fui a Cuba, asistí al nacimiento de un orden nuevo, contradictorio, a veces épico, a veces fastidioso. Volví, completé un nuevo silencio de seis años.
En 1964 decidí que de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía. Pero no veo en eso una determinación mística. En realidad, he sido traído y llevado por los tiempos; podría haber sido cualquier cosa, aun ahora hay momentos en que me siento disponible para cualquier aventura, para empezar de nuevo, como tantas veces.
En la hipótesis de seguir escribiendo, lo que más necesito es una cuota generosa de tiempo. Soy lento, he tardado quince años en pasar del mero nacionalismo a la izquierda; lustros en aprender a armar un cuento, a sentir la respiración de un texto; sé que me falta mucho para poder decir instantáneamente lo que quiero, en su forma óptima; pienso que la literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a través de la propia estupidez.
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