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viernes, 17 de agosto de 2012

Héroes trágicos (Enric González)

Este artículo fue escrito el día 2 de Junio del 2012 en el diario El País (España).



¿De qué hablamos cuando hablamos de fútbol? Podemos hablar del juego, evidentemente. De tal finta (gambeta), o tal combinación, o tal posición irregular. Pero eso no da para mucho. Lo habitual es hablar de lo que envuelve el fútbol y le da significado. Es lo que ocurre con la literatura futbolística, que tiende a prescindir de lo obvio, es decir, del balón, y prefiere explorar la pasión de quienes lo manejan y de quienes extraen de él su felicidad o su miseria. Si el futbolista es el gran héroe contemporáneo, cosa que se puede lamentar pero resulta difícil discutir, para el trabajo literario hay pocos materiales más atractivos que los que ofrece el héroe trágico del fútbol.

Cuando se escribe sobre fútbol se escribe sobre personas. Sobre los héroes de la cancha, mimados y zarandeados, adorados y vilipendiados (despreciados), sometidos a presiones tan brutales como absurdas, y sobre la masa anónima de la grada, que vuelca en el deporte pulsiones complejísimas: desde la voluntad de pertenencia a la sublimación de la propia existencia a través de héroes en calzón corto. Se puede hacer buena literatura con una jugada o un gol, y la hacen semanalmente los mejores cronistas deportivos, pero se trata de argumentos con poco recorrido. Incluso los cronistas deportivos recurren a la personalización: la tentación es irresistible.

La dificultad de conjugar juego y literatura tiene un perfecto ejemplo en el cuento "19 de diciembre de 1971", de Roberto Fontanarrosa, una de las cumbres de la literatura futbolística. El cuento se refiere a una semifinal que en tal fecha disputaron en Buenos Aires Central y Newell´s, los dos equipos de Rosario (Argentina), y que por diversos motivos tuvo un enorme impacto. En el partido hubo un solo gol, de trascendencia histórica para miles de rosarinos. Pero el Negro Fontanarrosa prefirió olvidar ese lance y fabular de forma periférica sobre la peripecia de unos hinchas canallas, como se apoda a los de Central, y de la tragedia (o éxtasis definitivo) de un viejo apasionado canalla con problemas cardiacos.

El gol, en cambio, tuvo su propio recorrido cultural por vías protoliterarias. Como en las representaciones litúrgicas (culto) del teatro medieval, cada 19 de diciembre los canallas escenifican en diversas ciudades del mundo "la palomita de Poy", el gol que decidió el partido. A veces ha sido el propio Poy quien ha realizado el testarazo (cabezazo) estelar en la función. Si no está Poy, vale cualquiera. Igual que la consagración en el Medievo, el gol adquiere la categoría de inefable: es lo que es y se puede evocar, pero no reconstruir con palabras, porque mengua.

Entre los muchos héroes trágicos que el fútbol ha prestado a la literatura, y en medida menos relevante a otras artes, el más destacado es sin duda Abdón Porte. Sobre él escribió Horacio Quiroga el cuento "Juan Polti". Eduardo Galeano relató su historia en "Muerte en la cancha", uno de los capítulos de su clásico El fútbol a sol y sombra. La pieza más reciente, hasta donde sabe el cronista, es Abdón en polvo convertido, de Manuel Jabois. No será la última.

Abdón Porte, uruguayo de Libertad, fue mediocentro y capitán del Nacional de Montevideo hasta 1917. Al concluir la temporada de ese año, los directivos del club le comunicaron que habían fichado a Alfredo Zibechi para sustituirle y que preferían que se quedara en el banquillo como suplente, con la idea de que poco a poco pasara a desempeñar una función que apenas existía por entonces, la de entrenador. Porte recibió la noticia tras el partido de la última jornada, frente al Charley. No hizo comentarios. Fue con sus compañeros a celebrar la victoria, 3-1, y hacia medianoche regresó al Parque Central, el estadio de Nacional. No se sabe cuántos años tenía Abdón esa noche porque se ignora su fecha de nacimiento. Debía tener menos de 30. Abdón caminó sobre la hierba hasta el círculo central, empuñó una pistola y se disparó al corazón.

Abdón no se mató por quedarse sin fútbol. Podía haber jugado en otro club. Abdón se mató porque no soportaba la idea de no vestir nunca más la camiseta de Nacional, su gran amor. Sobre su cadáver se halló una nota en verso dedicada a Nacional: "Aunque en polvo convertido, y en polvo siempre amante, no olvidaré un instante lo mucho que te he querido".


Los otros grandes personajes trágicos del fútbol han tenido un final más lento y encarnan al héroe que, privado (quitar) del balón, del aliento de las gradas y de la condición semidivina que caracteriza al jugador en activo, muere de pena y de tedio (aburrimiento). Ese fue el caso de Manuel Francisco dos Santos, Garrincha (1933-1983), un mestizo con los pies girados, una pierna más larga que otra y la columna vertebral torcida. Según el psicólogo de la selección brasileña, Garrincha era "un débil mental incapaz de comprender el fútbol". Ciertamente, el mejor extremo derecho de todos los tiempos nunca llegó a captar los mecanismos de puntuación en la liga ni entendió que tras una final no se disputara encuentro de vuelta. Solo sabía jugar. Después de retirarse, Garrincha, fumador y alcohólico desde los 10 años, se dejó morir. Duró hasta los 50.

Similares, aunque no tan desoladores, fueron los casos de George Best (Foto Nº2), el mágico extremo norirlandés del Manchester United en los sesenta, fallecido en 2005 poco después de un transplante de hígado, o de Paul Gascoigne (Foto Nº3), el futbolista inglés más exquisito de los noventa, que sobrevive aún, a los 46 años, pese a úlceras, trastornos cardiacos y hepáticos, problemas psicológicos, peleas y algún intento de suicidio.

La de Adriano Leite Ribeiro (Río de Janeiro, 1982) es una historia distinta. Adriano no esperó a retirarse para hundirse. Era la estrella del Inter de Milán, un gigante capaz de hacer diabluras con el balón, cuando a los 25 años murió su padre. Él debió morir también un poco, porque desde ese momento solo pensó en volver a Brasil. No para jugar, sino para encerrarse en su favela natal con sus amigos de infancia, convertidos en distribuidores de droga, y anestesiarse con cerveza y cocaína. Es lo que viene haciendo últimamente, con algunas pausas en las que ficha (es contratado) por un equipo y trata, sin éxito, de recuperar el fútbol.

¿Qué decir de René Houseman? El mejor extremo derecho del fútbol argentino llegó a jugar ebrio, con Huracán, un partido contra River Plate. Apareció tambaleándose por el vestuario poco antes de iniciarse el encuentro, pero aun así lo alinearon (lo colocaron entre los titulares). Él mismo contó, años más tarde, lo que ocurrió sobre el césped a cuatro minutos del final y con empate a cero: "Parece que fui a buscar una pelota, procedente de un pase de Russo. Avanzando de derecha a izquierda en diagonal eludí a uno, la tiré larga entre los dos defensores centrales y cuando desde el arco me salió Fillol en el mano a mano amagué, lo eludí y la crucé suavemente con la pierna derecha. Modestamente, un golazo. Dicen que me quedé tirado en el suelo, riéndome. Tras eso me hice el lesionado, pedí el cambio y me fui a dormir a mi casa. Comentan que la gente, ignorando mi estado, me despidió con el cántico tradicional: "Y chupe, y chupe, y chupe, no deje de chupar, el Loco es lo más grande del fútbol nacional".

Houseman vagabundea ahora por su barrio, flaco, pobre y simpático, en lucha permanente contra el alcohol.


Brian Clough nunca marcó un gol borracho porque sus demonios interiores y su alcoholismo despertaron cuando se retiró como futbolista y empezó a entrenar. El drama personal de Clough está contado en dos libros, "Provided you don´t kiss me" (Con tal de que no me beses), de Duncan Hamilton, y "The Damned United", de David Peace, trasladado al cine en 2009. Socialista, donante de fondos a los mineros en huelga, presidente de la Liga Antinazi, entrañable o insufrible según los momentos, Brian Clough es considerado uno de los mejores técnicos de la historia del fútbol inglés. Tuvo éxito desde que dio los primeros pasos como entrenador, pero pese a ello no soportó la presión. Mantenía una lucha permanente contra el mundo. Durante la temporada 1992-1993, la última con el Nottingham Forest, al que había hecho ganar todos los títulos posibles, ofreció un espectáculo deprimente. Tenía el rostro hinchado, la nariz bulbosa, los ojos vidriosos. Hablaba con dificultad. Sufría una borrachera inacabable. El Forest bajó y Clough fue despedido. En 2003 se sometió a un trasplante de hígado. Murió al año siguiente, de un cáncer de estómago.

A veces no es la presión del propio fútbol la que provoca tragedias, sino presiones peores. Como las que sufrió Matthias Sindelar, el mejor jugador nacido en Austria. Sindelar, apodado Mozart por su talento y de origen judío, no aceptó la anexión de su país al Reich alemán en 1938 ni soportó el régimen nazi. El 3 de abril de ese año se disputó un amistoso entre las selecciones de Alemania y Austria antes de que ambas se fundieran en una sola, y Sindelar, que se negó a saludar brazo en alto, humilló a sus adversarios: primero, rematando (pateando) intencionadamente fuera los balones que le llegaban; luego, driblando (gambeteando) una y otra vez y llevando a su equipo a la victoria. No se lo perdonaron. Tuvo que abandonar el fútbol y fue sometido a continuas investigaciones policiales. Un año después, su cadáver y el de su novia fueron encontrados en la casa vienesa que compartían. Oficialmente, murió por un escape de gas. Pero siempre se ha especulado con un suicidio, o incluso con la hipótesis de un asesinato cometido por la Gestapo.

Luego, caso aparte, está lo de Diego Armando Maradona, una comedia trágica, o una tragedia humorística, que constituye en sí misma un género literario. Jorge Valdano suele decir que Maradona es objeto en Argentina de la misma veneración que mitos como Evita Perón, Carlos Gardel o Ernesto Che Guevara, con la diferencia de que él sigue vivo. Maradona ha resistido años de adicción a la cocaína y ha llegado a estar al borde de la muerte, pero, como en la cancha, ha tenido algo que no han tenido otros. Y ha logrado escapar.

Fuente: http://descontexto.blogspot.com

viernes, 16 de septiembre de 2011

Creatividad, Libertad y Autogestión - FLIA: Otra manera de ver el arte

Es la cuarta nota que publico en el diario La Gaceta (Círculo de la Prensa)

La F.L.I.A (Feria del Libro Independiente y Alternativa) tiene lugar en fábricas recuperadas, espacios y centros culturales alternativos, como las plazas, y está cargada de contenido social. Se gestó a partir de la unión de actores culturales independientes que, de inmediato, le dieron vida a una gran familia de escritores, autoeditores, poetas y artistas de toda raza que viajan de feria en feria presentando sus obras. Los encuentros se fueron repitiendo, y pronto se dispersó a otros horizontes, realizándose también en La Plata, F.L.I.A Oeste, Neuquén, Córdoba, Rosario e incluso en otros puntos de Latinoamérica como Bogotá, Santiago de Chile y Asunción.

El proyecto surgió en Buenos Aires en Marzo de 2006, como una "contraferia del libro", que todos los domingos se ubicaba frente a la puerta de la feria oficial en La Rural, vendiendo libros de unos 20 escritores.

¿Por qué la F.L.I.A nació como una contraferia? Porque es todo lo contrario a la popular Feria del Libro que se realiza todos los años. Por ejemplo, la F.L.I.A no utiliza sponsors para convencer a la gente que vaya, sino se utiliza el popular boca a boca; nunca se realiza en el mismo lugar (que, por cierto, siempre se lleva a cabo en lugares públicos); las editoriales, por ejemplo, no son tan reconocidas a nivel nacional e internacional (muchas veces la gente no compra libros por eso, aunque le guste el autor), al contrario de la Feria del Libro, donde siempre se destacan las reconocidas; el espíritu de trabajo es colectivo y horizontal, entre otras tantas cosas.

Los organizadores definen la experiencia como un "colectivo de colectivos" juntándose para reforzarse mutuamente, en vez de presentar sus producciones individualmente. Ésto sirve como disparador de una gran cantidad de nuevos emprendimientos editoriales y distribuidoras que se juntan para crear nuevos proyectos.

Conviven en cada evento stands de editoriales independientes venidas de todos los puntos cardinales con exhibiciones de pintura, fotografía, escultura, charlas, proyecciones y ropa de diseño independiente. Se pintan murales y se hace música en vivo, y el micrófono está siempre abierto para el recitado y la lectura. Además, el perfil único de la feria es, en gran parte, la clave de su éxito: los lectores tienen la oportunidad de encontrarse cara a cara con los escritores, separados apenas por el tablón en el que se exhiben las obras. Son gratuitas, no reciben publicidad de sectores públicos ni privados, no se cobran los puestos ni la entrada. Todos los gastos son cubiertos con las ganancias en la venta de bebidas, golosinas, comidas, y la organización es llevada adelante en su totalidad por los propios artistas, quienes se reúnen, en forma regular, en asambleas abiertas, horizontales y participativas.

Por estas y por varias cosas más, todo el espíritu de la F.L.I.A puede resumirse en tres palabras: Creatividad, Libertad y Autogestión.


Les dejo un video (de una de las tantas F.L.I.A que se hicieron) para que vean como es este evento



Fuente: http://circulodelaprensa.com.ar/gaceta/

sábado, 16 de julio de 2011

Sobre guardar silencio y hablar (fragmento del libro" Ni lobo ni perro. Por senderos olvidados con un anciano indio" de Kent Nerburn)

Nosotros los indios sabemos del silencio. No le tenemos miedo. De hecho, para nosotros es más poderoso que las palabras.

Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio, y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros. Observa, escucha, y luego actúa, nos decían. Esa es la manera de vivir.

Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías. Observa a los ancianos para ver cómo se comportan. Observa al hombre blanco para ver qué quiere. Siempre observa primero, con corazón y mente quietos, y entonces aprenderás. Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar.

Con ustedes es lo contrario. Ustedes aprenden hablando. Premian a los niños que hablan más en la escuela. En sus fiestas todos tratan de hablar. En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces. Y le llaman "resolver un problema". Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos. Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir.

A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que el otro termine una frase. Siempre interrumpen. Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido. Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si no me gusta lo que estás diciendo. Pero no voy a interrumpirte. Cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante. De lo contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré. Me has dicho lo que necesito saber. No hay nada más que decir. Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca.

La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.

Existen muchas voces además de las nuestras. Muchas voces.

miércoles, 29 de junio de 2011

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor "del fuego" (Simone Seija Paseyro)

Alguien me dijo que no es casual...que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan.
Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.
Valientes, reidoras y con labia.
Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.
Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de "un fuego", nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.

Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.
Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un examen, o para cerrar una noche de cine. Las de "veníte el sábado" porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse.
Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana.
A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas. El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada...y sin embargo...detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.

Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar. Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no. Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar. Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos. Entonces...los cuerpos dieron cuenta de esas lides (peleas), pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar. Porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir. Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes. Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono. Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor "del fuego" que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida. Para todas las brasas de mi vida, las que arden desde hace tanto, y las que recién se suman al fogón.


Fuente: http://mujeresdescosidas.blogspot.com

viernes, 5 de noviembre de 2010

Setenta en el siglo XXI (Anónimo)

Si miramos con cuidado podemos detectar la aparición de una franja social que antes no existía: la gente que hoy tiene alrededor de setenta años.
Es una generación que ha pateado fuera del idioma la palabra "sexagenario", porque sencillamente no tiene entre sus planes actuales el hecho de envejecer.

Se trata de una verdadera novedad demográfica parecida a la aparición en su momento, de la "adolescencia", que también fue una franja social nueva que surgió a mediados del siglo veinte para dar identidad a una masa de niños desbordados en cuerpos creciditos, que no sabían hasta entonces dónde meterse, ni cómo vestirse.

Este nuevo grupo humano que hoy ronda los setenta, ha llevado una vida razonablemente satisfactoria. Son hombres y mujeres independientes que trabajan desde hace mucho tiempo y han logrado cambiar el significado tétrico que tanta literatura rioplatense le dio durante décadas al concepto del trabajo. Lejos de las tristes oficinas de J.C. Onetti o Roberto Arlt, esta gente buscó y encontró hace mucho la actividad que más le gustaba y se ganó la vida con eso. Supuestamente debe de ser por esto que se sienten plenos...algunos ni sueñan con jubilarse.

Dentro de ese universo de personas saludables, curiosas y activas, la mujer tiene un papel rutilante. Esta mujer pudo sobrevivir a la borrachera de poder que le dio el feminismo y en determinado momento de su juventud en el que los cambios eran tantos, pudo detenerse a reflexionar qué quería en realidad. Algunas se fueron a vivir solas, otras estudiaron carreras, otras eligieron tener hijos, otras fueron periodistas, atletas, o crearon su propio "YO S.A". Pero cada una hizo su voluntad.

Reconozcamos que no fue un asunto fácil y todavía lo van diseñando cotidianamente. Pero algunas cosas ya pueden darse por sabidas, por ejemplo que no son personas detenidas en el tiempo; la gente de setenta maneja la compu como si lo hubiera hecho toda la vida. Se escribe, y se ve, con los hijos que están lejos y hasta se olvidan del viejo teléfono para contactar con sus amigos y les escriben en e-mail sus ideas y vivencias.
Por lo general están satisfechas de su estado civil y si no lo están, no se conforman y procuran cambiarlo. Raramente se deshacen en un llanto sentimental. A diferencia de los jóvenes; ellos conocen y ponderan todos los riesgos. Nadie se pone a llorar cuando pierde: sólo reflexiona y toma nota, a lo sumo.

La gente grande comparte la devoción por la juventud y sus formas superlativas, casi insolentes de belleza, pero no se sienten en retirada.
Compiten de otra forma, cultivan su propio estilo...Ellos no envidian la apariencia de jóvenes astros del deporte, o de los que lucen un traje Armani, ni ellas sueñan con tener la figura tuneada de una vedette. En lugar de eso saben de la importancia de una mirada cómplice, de una frase inteligente o de una sonrisa iluminada por la experiencia.

Hoy la gente de 60, como es su costumbre, está entrenando una edad que todavía NO TIENE NOMBRE, antes los de esa edad eran viejos y hoy ya no lo son, hoy están plenos física e intelectualmente, recuerdan la juventud, pero sin nostalgias, por que la juventud también está llena de caídas y nostalgias y ellos lo saben.

La gente de 60 de hoy, celebra el sol cada mañana y sonríe para sí misma muy a menudo...Quizás, por alguna razón secreta que sólo saben y sabrán los de setenta en el siglo XXI.


martes, 7 de julio de 2009

Ganó Obama y se convirtió en el primer presidente de color en la historia de los Estados Unidos

De este modo, el partido Demócrata regresa a la Casa Blanca tras 8 años de gobierno de George Bush, luego de vencer por el 53 al 46% de los votos a su rival Republicano John McCain y su compañera de fórmula, la gobernadora de Alaska, Sarah Palin.

El día 4 de Noviembre de 2008, entró en la historia, por que, en un momento, se paralizó el mundo. No es que hubo un terremoto o un Tsunami y hubo que lamentar un montón de víctimas. Es algo mejor aún: La votación de quién iba a ser el próximo presidente de los Estados Unidos: Barack Obama (el partido Demócrata) o John McCain (el partido Republicano).
Cuando se empezaron a realizar sus respectivas campañas, de no sólo estos dos partidos, sino también de otros que no eran de suma importancia, se observaban que ellos convivían, con una expresión muy exagerada, pegados uno con otro. Quiero decir, que si un partido estaba repartiendo panfletos en una cuadra, una persona de otro partido, estaba al lado de la primera, distribuyendo los folletos de su partido. Esto, Argentina y los demás países del mundo, tendrían que implementarlo. Otra de las cosas curiosas que pasan en los Estados Unidos en la época de elecciones, es que, en los actos políticos, todas las personas que asisten, lo hacen gratis y eso incentiva a que tengan ganas de votar. Que quiero decir con esto, que en Argentina, es una verguenza que "compren" a las personas, más precisamente a las que viven en condiciones humildes, dándole 150 o 200$, para que puedan asistir a un acto de cualquier partido político. De esta misma manera, lo realizan para obtener votos de la gente carenciada que no tiene para comer. Además, las votaciones en norteamérica no son obligatorias, el que quiere va a votar y el que no, no. En cambio en Argentina, es obligatorio la votación, el que va, vota y el que no, tiene que presentar un comprobante de porqué no votó en las elecciones y si no lo presenta, se le atribuye a esa persona una multa.
El triunfo de Obama se armó de acuerdo a lo que preveían las encuestas. Venció en los estados del noroeste, el norte y el oeste y perdió en los del centro y sur. Por ejemplo, en Florida, que es uno de los estados clave por la cantidad de electores, logró una victoria ajustada. También se puede ver que triunfó en California y allí mismo, se convirtió en presidente, ya que arrasó en los comicios, en este estado y fue el último en el recuento de los votos.
Obama ascendió a uno de los puestos de mayor responsabilidad en el mundo, en un momento sumamente difícil. Los ocho años de gobierno de George Bush (Jorge Arbusto), quedó marcado con el inicio por los recordados atentados del 11 de Septiembre de 2001, dejaron al país embarcado en dos guerras (Irak y Afganistán) y en medio de la mayor crisis financiera desde la década de 1930, con la caída de la bolsa de Wall Street, hace exactamente 70 años. En lo que concierne a las guerras, Estados Unidos mismo, fue quién las empezó, ya que lo único que querían de esos países es el petróleo, para así tener más poder, ya que no les alcanza con dominar el mundo.
Espero que Obama, es decir, el nuevo histórico presidente, dure los 4 años en el poder, ya que los blancos de los Estados Unidos, o sea algunos de ellos, ya que otros lo votaron, son racistas. Esto se ve, con varias ciudades que son exclusivamente para personas de color, como es el caso del Bronx, excluyendo a las personas morochas a vivir en paz con las personas blancas. Se piensan que es África. Pero ellos no lo es. Por otra parte, se observa que aquellos que defendieron el derecho de igualdad de los negros, terminaron asesinados. Es el caso de John Fitzgerald Kennedy, presidente número 35 de los Estados Unidos, el propio Abraham Lincoln, presidente 16 de norteamérica y Martin Luther King, ministro de la Iglesia Bautista y condecorado con el Premio Nobel de la Paz.

( Nota de opinión realiza por mí, del año pasado, para la asignatura de Opinión Pública)